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viernes, 6 de noviembre de 2009

No me hables

¿Qué vienes a contar? ¿No ves que estoy concentrado?

No interrumpas mis aires de delirios con tus nosequé y nosecual, no tintes de cuentos chinos mis húmedos pensamientos, no vengas a incordiar en el cisma de nuestro mundo que hoy no tengo ganas de tus deshonrosos juegos pueriles ni de tus manipulaciones adultas.

No me hables de Campanario ni Estéban , no me importa lo mas mínimo las Ambiciones que puedan tener los que viven mas allá de mi piel, ni si alguien pide ayuda a gritos entre cuatro televisores. No me hables de presos que gritan y pelean por un puñado de dolare$, ni me cuentes tus patrañas de tardes aburridas. Antes de hablarme, piénsatelo dos veces y, mejor, no me hables.

No me cuentes tu asquerosa vida de fugitivo, ni tus miedos inseguros que pretenden cambiarme la vida a golpe de picota. Pico y pala. No te me pongas tus mejores galas porque son peores que mis peores tormentos. No me inundes de inestabilidad mi inestabilidad, que al final se me vuelve estable. Hubiera empezado usted por donde tuviera que haber empezado y hubiéramos hablado, pero la mayoría de las veces, no me hable.

No me obligues a comprar una entrada para el cine de tu vida porque ya sé que se está proyectando una película de Óscar. Lástima que a mí el género empalagoso nunca me entusiasmó. ¿Por qué me preguntan siempre lo mismo? Es no, porque es no y no es sí. Cuando sea sí intentaré que nadie lo sepa. Váyase con su circo a otra parte.
Bastante tengo con mi propio jaleo y toda esa gente que me grita entre oreja y oreja. ¿Podrían bajar un poco la voz? Siempre me molestaron los vecinos molestos, pero son mucho peores cuando las voces parecen proceder de tu propia casa.

Hoy me he levantado sin ganas de escucharte, así que mejor no me hables.

sábado, 30 de mayo de 2009

Flexionando, reflexionando e "inflexionando"

Otro mas, otro punto de inflexión en esta delgada línea a la que yo suelo llamar, por cuestiones sentimentales y de apego, vida.

Tarde o temprano (mas bien temprano) tenía que llegar el momento de la verdad. Solo entonces iba a decidirse cuanto vale mi autoestima, cual sería la pendiente que me llevaría al cielo o me dejaría arder en los infiernos y, como siempre, ha sucedido lo segundo, así que toca remar contracorriente, toca escalar con pies punteras, toca olvidar y apuntalar nuevamente.

¿Cuánto soporta un edificio en ruinas? Los buenos consejos y los halagos hacen que no desluzca tanto la fachada, aunque fuera solo durante 10 minutos, el tiempo de buscar refugio y sentirse nuevamente en la cómoda fatalidad del hogar. ¡¡¡Mas puntales, por favor!!!

En realidad lo he sabido llevar bien, la cosa no ha estado tan mala como en anteriores ediciones. Lo malo el resultado… el resultado y lo que está por llegar. Las largas tardes de cielos cubiertos de nubes, las fuertes tormentas que cubren el suelo de lánguidas gotas que embarran el piso, las noches de insomnio pensando en lo que pudo ser y nunca será, en la perfecta imperfección que ha calado en este humilde y negruzco corazón, tan inocente como un niño, tan inexperto como un adolescente.

Me he creído promesas de oasis, me prometes una orilla, todo a regañadientes, pero yo estoy seguro de que delante mía solo existen dunas y olas, olas y dunas, para hartar, para aburrir, para amargar. No habrá segundas partes, ya me lo has dicho, solo querías probar, aparecer como si nada a riesgo de provocar caricias llenas de pasión y de miedo. ¡Segundas partes siempre fueron buenas! Hazme caso, pero se que me ignorarás, que la avanzada red de comunicaciones se convertirá en una agujereada retícula que hará coincidir sus erráticos agujeros con mi ilusión.

El mundo es un circo y yo soy el payaso. “¡¡Señoras y señores!! Una vez mas, en pista central, el señor payaso… ríase la vida de él”

lunes, 11 de mayo de 2009

Bajo reformas

Todo mundo se estructura en base a un complejo y a la vez sencillo sistema de apoyos y cariños.

Como toda estructura, un terremoto puede llegar a derribarlas en un momento determinado de su existencia. Los terremotos no solo tienen lugar en un espacio concreto del mundo sino que pueden ser simples momentos temporales que pueden dar un vuelco a todo lo conocido actualmente.

Cuando a esa estructura empiezas a quitarle apoyos, el conjunto se tambalea e incluso se derrumba, por lo que hay que apuntalarla para evitar males mayores.

Yo apuntalo mi corazón hoy a base de golpes en el hipotálamo. Gotas y gotas de diferentes conjuntos químicos se agolpan en mi memoria para hacerme olvidar que un día tuve predilección por morirme por quién no debería poder vivir, por quién jamás podré tener, a ese león salvaje que puede herirme a mi mas que yo quererlo a él. Cada dedicatoria que te hago flota con burbujas de un aire que poco a poco deja de inundar mis pulmones.

También apuntalo el sentido común que me une con el mundo. Esos lazos estrechos que hacen que yo no sea una partícula independiente que se mueve de manera aleatoria, sino que mi movimiento se vea implicado en un sistema de ecuaciones con miles de incógnitas. Tantas incógnitas que la incertidumbre es la única respuesta, que no solución. Hoy, precisamente, cada palo se convierte en una “x”, una “y”, una “z”,…

Apuntalo mi sistema imaginativo para que no se desvíe allí por donde no debería caminar. Prefiero usar la imaginación de otros como alimento mental, como forma de que mi mente no sienta el hambre que puede saciar inventado historias de ciencia-ficción que solo llevan a que los propios puntales que coloco se precipiten al vacío y arrastren mi estructura mental en una caída libre, quizás sin fondo.

Lo mejor que puedo hacer es vivir con piloto automático, pensando únicamente en que mi rumbo no cambie demasiado en la ruta del bienestar que me permita vivir con una felicidad mínima, aunque sea fingida.

El objetivo es mirar hacia delante y dejar detrás lo que debió olvidarse y no ser recordado.

martes, 5 de mayo de 2009

Despertar

Tu presencia me hace daño,
me complica, me lastima,


me detiene y me empuja
a un destino que encamina


rumbo a un pasado negro y duro,
a un presente sin futuro.

miércoles, 13 de agosto de 2008

¡Oju, que jartura!

Hay días que parecen hechos a medida. Hoy, sin duda, es uno de ellos.

Pero a la medida de una pequeña atleta chinita, que a ella sí le habrá ido bien.

En mi caso, es uno de esos días en los que acabas harto de todo y de todos. El mundo se pone los guantes de boxeo y empieza a dar derechazos. Duelen, claro que sí, pero no matan. Lo único malo es que cuando empiezas a asomarte al mundo y recibes un golpe, al final acabas volviendo a recluirte en las profundidades de tu pequeña y oscura cueva.

Estoy harto de las malas memorias y de las pirámides de prioridades. Estoy harto de tratarte bien y de que me trates mal. Luego no hay maldad en ti… dices. Yo quería pedir deseos, y tu deseo era coger por otro camino. Estás empezando a atinar en esa parte de mí que quiere mandarte a la mierda.

Estoy harto de los monotemas que me taladran el cerebro cuando menos oxígeno inunda mis pulmones y mi cerebro. Harto también de los que hablan sin respirar.

Estoy harto de egoísmos inesperados, harto de rechinar de dientes cuando todo va mal, harto de obligaciones inesperadas y contradictorias, harto de que me mangoneen, de recibir órdenes.

Estoy harto de no tener trabajo.

Estoy harto de que me intenten imponer opiniones y de que lo relativo resulte absoluto.

Estoy harto de los cotillas que solo buscan la obtención de datos sin aportar soluciones. Eso no sirve para nada, solo para hacer ver que tienes un agujero en la capa de ozono de tu privacidad. Quizás algún día ayudaron, pero ahora solo sirven para tocar los huevos.

Estoy harto de los fallos sistemáticos.

Estoy harto de los aprovechados, de los señoritos que van buscando un esclavo suplente con el que satisfacer los deseos que no pueden cumplir cuando se encuentran solos. A esa gente no le importo un carajo y ellos no me importan a mí, pero las circunstancias hacen que uno no pueda correr dentro de un lodazal. A ellos va dedicado la mejor y mayor elongación del tendón que estira mi dedo corazón.

Estoy harto de no tener a mi lado a esa gente que me hace falta tan a menudo y que se encuentra tan lejos. Y gracias a los que sí que están.

En fín, mundo, perdóneme usted mi falta de prosa, mi falta de ritmo poético, perdóneme las palabras malsonantes y mis impertinencias, pero hoy estoy harto de ti.

martes, 26 de febrero de 2008

Y al final ya ves...

Yo pensando en tocarte, y al final ya ves.

Yo que pensaba que era posible acariciarte, ¡¡y ya ves!! Aun sigo durmiendo en mi propia historia, la única que alguna vez existió, porque todo lo demás es imaginario. O mejor dicho, tu historia es otra, no coincide con la mía. Y ya van siendo muchos años que es así, aunque tu no eras tu, ni tu piel olía tan bien como la tuya ni tu pelo era tan bonito como el tuyo. ¡Que crueldad!, ¡esto es intolerable!

¿Recuerdas cuando te conocí?... la de veces que te hice reír y la de veces que quise hacerte llorar. Y tu seguías viviendo tu propia vida, de esa manera tan egoísta de la que haces gala con cada sorbo de rosa gramática, con cada cara risueña que se reía de todo, menos de mi. Aunque al final no fuese así.

Y es que esto no podía acabar de otra forma, estaba claro. La mejor forma de matar a alguien que no existe es clavándole una estaca en el corazón, y la mejor forma de acabar con su corazón es estacándolo de la peor manera posible: cuando mas duele.

Yo solo quería morirme de miedo contigo, asustarme cuando mi piel se erizara al rozar la tuya. Tan solo quería eso, no creo que sea pedir tanto, pero cuando se trata de mi, es pedir lo imposible.

Solo rezo para que no seas feliz, para que me extrañes en cada segundo de tu permanentemente conectada existencia, para que esa persona a la que crees querer te haga tanto daño que conmigo te sientas como en el cielo. Ya basta de hipocresía.

Solo quiero estar contigo… y al final ya ves.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Últimamente...

Últimamente ando algo cansado de ver como mi reloj no se queda sin pilas, cansado de ver como el tiempo va envejeciendo un rostro que debería ser joven pero que se va ajando con cada mirada que echo a mi alrededor.

Últimamente mis nervios me estremecen en cada sueño haciendo que me despierte mil y una veces en mil y una noches, haciendo que cada bocado solo desee ser el anterior al siguiente y que el siguiente sea el último para irme a no hacer nada.

Últimamente rezo, le pido a Dios o a quién quiera que sea el que nos observa desde algún lado del cielo que marca la creencia popular que mi vida cambie, que me conserve la salud y la de los míos, pero que mi vida cambie radicalmente, que sepulte en mi alma a quienes me llamaron “amigo” algún día y que un rostro fresco e iluminado me sirva en bandeja un corazón lleno de emociones.

Últimamente me siento sucio con las tareas mas dignas, me siento culpable redactando este tratado de inocencia. No se que hacer ni que decir para coger un poco de aire que me ayude a seguir adelante, solo pequeñas ilusiones que solo hacen transformarme en un ser materialista y asquerosamente cubierto de pequeñas riquezas banales que no sirven mas que para seguir alimentando la batería de la pila de mi reloj. Seguramente la sonrisa que acabo de esbozar solo sea pensando en esas cosas.

Últimamente me ahogo, me asfixio, me siento preso de una claustrofobia aplastante, pero también tengo miedo a abrir la puerta del sótano y que la luz del sol me ciegue tanto que no sea capaz de ver realmente lo que hay ahí fuera.

Últimamente me animo yo solo, “vamos dile algo, mándale un mensaje, un email si acaso”, pero la parte de mi que me anima necesita mas ánimos que la otra, por lo que últimamente cierro los ojos y me echo a dormir soñando, cuando puedo, con mis cosas banales.

Últimamente envidio a todo el mundo, aun sabiendo que lo están pasando peor que yo.

Últimamente siento rabia al ver tus fotos, y miedo al verte a ti. De un tiempo a esta parte ha cambiado mi forma de verte. Ya no me obsesiono por ti, ya no te miro con los ojos que se mira a una persona que fue tanto en mi corazón, que por mucha terapia de olvido que intente, nunca sales de mi interior. Últimamente no te quiero, sino que te odio.

Últimamente y siempre, tengo los pies en el suelo y se quién merece lo mejor de mi y quién lo peor de mi, y se demuestra en cada día, en cada palabra, se demuestra cuando estoy feliz, cuando estoy triste, cuando estoy aburrido, cuando estoy preocupado, ilusionado, desilusionado, hipocondríaco,…

Y es que últimamente ni siquiera se quién soy.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Mas de cien motivos...

No tengo ilusiones, no tengo remedios

Ni tengo cojones de irme de en medio.

No tengo la vida que había elegido

Ni palabras que cuentan todo lo sufrido.


No tengo amores, pasiones que matan.

Ni tengo el virus de desilusiones.

No tengo cadenas de plata que atan

Ni tus entretelas, ni mis corazones.


No tengo amigos, no tengo más almas

Y se lo que digo, razones no faltan.

No tengo estudios, ni falta que hacen

No sirven de nada si alguien los deshace.


No tengo unas flores para tu sonrisa

Ni encuentro la forma de ser educado

No puedo moverme a tu paso y con prisa

No puedo jurarte que me he enamorado.


Mas de cien putadas, mas de cien motivos

Para ir mandando mi mundo a la mierda.

Mas de mil razones que no he conseguido

Que en toda mi vida, alguien las entienda.


No tengo la fuerza que te has encontrado

Ni tengo un flequillo como abanderado.

No tengo los dones de la independencia

Mas tengo dolores, fatiga, impaciencia.


No tengo obsesiones que minan mi ego

Ni tengo mil formas de ser quien parezco

No tengo un amigo, cien por cien de apego

Ni tengo un consuelo en quien mas detesto.


No tengo familia unida y cuantiosa

No tengo promesas de mil y una cosas.

No tengo un sueldazo que alivie mis llantos

No tengo una voz que acaricie mis cantos.


Un coche sin ruedas, una casa sin puertas

Nadie a quién beso cuando se despierta.

Trabajo tirado en esa basura

Que siempre recuerda esperanzas futuras.


Mas de cien putadas, mas de cien motivos

Para ir mandando mi mundo a la mierda.

Mas de mil razones que no he conseguido

Que en toda mi vida, alguien las entienda.


No tengo sarcasmos, ni escritos de apoyo

Espacio tan muerto hundido en el hoyo.

Compactos tirados, vinilos que suenan

Recuerdos de fotos cubiertas de arena.


Tormentas sin rayos, estruendos fatales

Torrentes de agua en los ventanales.

Despiertan mi pena, mi melancolía

Rebosan mis trenes fuera de sus vías.


No tengo esperanzas, de verte a mi lado

Tan rubia, tan guapa, reflejo olvidado.

Tan cerca y tan lejos te llevas mi nube

Regresas al cielo que algún día tuve.


No tengo ni cuerpo, ni pelo, ni ojos

No puedo cumplir ni mis sueños ni antojos.

No puedo contarte todo lo que quiero

Que sueñes conmigo como yo te sueño.


Mas de cien putadas, mas de cien motivos

Para ir mandando mi mundo a la mierda.

Mas de mil razones que no he conseguido

Que en toda mi vida, al fin las entiendas.

lunes, 6 de agosto de 2007

Un desierto de mentiras.

Ya voy por el tercer whisky, empiezo a sentir la nube sobre la que me siento y que no para de moverse… y Nicanor solo hace rellenarme el largo vaso de tubo una y otra vez. Al principio me cuesta, luego se vacía, y al final se arrepiente. Tiene un cuadro, hay arena, una palmera,… un reflejo de una mujer junto a la máquina de tabaco…Cierro los ojos.

Soy un pobre aspirante a cadáver que camina y camina por un lugar muy peculiar. Es un lugar que solo tiene suelo, techo y un gran sol, mas ardiente que ninguno, pegado en lo mas inalcanzable. Por la experiencia se que el sol calienta, pero este lugar desértico es frío, helado mas bien, aunque da mas sed que ninguno otro en el que haya estado jamás. No se como ni porqué estoy allí, pero estoy. Se de sobra el tiempo que llevo en él… demasiado, y para nada me imagino cuando podré aliviar mi situación.

La primera mentira a la que me enfrento es la propia arena del desierto. Antes sabía sobrellevar este problema, antes mis piernas parecían no dar importancia al enorme empuje inverso que la arena ejercía sobre mi movimiento. Ahora la cosa ha cambiado, y cada grano de arena me frena tanto o mas como lo haría un muro de hormigón. Eso sin nombrar que cada paso hunde mis pies, seguramente queriendo atraparme y decirme “Para ya, quédate aquí”. El tiempo cuando agarra, no suelta.

El cielo no me miente, pero me ciega. Está ahí, tan azul, sin nubes, repleto de estrellas por la noche, cada una con su luz. “Seguramente han alcanzado la felicidad”, me digo, pero luego recuerdo que una estrella se ilumina cuando lleva miles de años muerta. Quizás sea lo único que me queda, quizás solo pueda hacer de cada cosa una falsa ironía con la que reírme, una impostura con la que actuar, una mentira con la que ser un falso feliz. Pensar A, pero suponer B, aunque no sean ninguna de las dos.

El sol es el más bonito de todos, pero también es el más mentiroso. No solo no me da el calor que yo pensaba que daría, sino que me mata de frío y me deja deshidratado. Y para colmo, se me olvidaba, estoy en un desierto. No hay agua.

Quiero un oasis. Allí hay agua, hay sombra, puede incluso que haya animales o frutos con los que poder alimentarme y descargar esto que me apresa y me apena, al menos durante un tiempo. Una silueta al lejos, viene alguien. Camina deprisa… viene en camello… que suerte tienen algunos. Seguro que además lleva agua, y todo sin esfuerzo. Vaya mierda de vida, la justicia brilla por su ausencia.

¡¡Quieto!!...¿Qué es aquello?... ¿No será…? ¡¡SI!! Corro lo más rápido que puedo, me tropiezo con las dunas un millón de veces, el sudor me inunda los ojos, y escuece. Vaya… un maldito espejismo. Es lo peor de andar por este desierto metafórico, que mi mente es muy inocente y se deja engañar por el sol.

No había sol, no era eso lo que veía, para colmo me invento historias que se de sobra que no van a llegar a ningún lugar. Al menos durante este tiempo he sentido la ilusión, al menos he saboreado la esperanza,… pero para nada. Solo una mirada del sol, solo un gesto del cielo, solo una mentira de la arena han bastado para pensar que era real. ¡¡¡Yo lo sabía!!!

¿Cómo puedo ganar tanta esperanza con tan poco? ¿Cómo puede ser que existan tantos camellos por ahí y tantos oasis y ciudades, y aun no haya conseguido llegar a ningún sitio donde parar un tiempo? Será que no me esfuerzo lo suficiente, será…, pero quiero ser como los demás, quiero encontrarme un camello, quiero correr hacia un espejismo y darme de bruces contra la pared de una casa o contra un cocotero. Quiero bañarme en las aguas calmadas de un charquito, con estrellas o sin ellas, pero húmedo, suave,… apagar mi sed y dormirme con una sonrisa en la boca.

De momento, solo puedo mentirme e ilusionarme con historias que no existen. Mas vale que me vaya a casa, a ver si sueño algo bonito y recupero fuerzas, que mañana será un día mas largo y peor que el de hoy.

viernes, 27 de julio de 2007

Cantares con espinas

Cantares que son sentires, sentires que son puñales, ninguna rosa sin espinas, todas con clavos en el tallo. Y no aprendo, siempre veo la flor, colorida, aromática, y la cojo, sin pensarlo, y me clavo sus espinas hasta el fondo.

En la flor de esta noche, una espina gorda por un sentir negativo. De la calle vendrán y de tu casa te echarán, o lo que es lo mismo, el olor a alejamiento, a marcha, de un tipo de adiós lento y doloroso. Un robo a mano armada con armas que nadie mas puede controlar y que entontece al mas listo de los pecadores, que envilece al mas noble de los guerreros y que saca la espada del rey Arturo de la piedra si es preciso. Otro viejo dicho, pero ya está bien por esta espina.

La flor más bella, camina sin cuidado, acera abajo y yo cuesta arriba porque solo me impongo la pendiente. Al principio solo fue margarita, luego geranio y, por último, un clavel hermoso, un tulipán con raíces profundas en la tierra. Una espina que lleva años arañándome la piel pero que nunca se clavó, ahora empieza a abrirse paso entre la dermis y la epidermis, entre mi espalda y esa pared, entre el alma y el cuerpo. El plan es claro, no tengo plan, solo su nombre, su casa y su imagen… y mucha indiferencia porque, aunque el girasol sea feo por fuera y cuando quiere pasa del sol, tiene unas pipas muy sabrosas en su interior. Y eso que las pipas son adictivas…

Y es que la vida, el destino, Dios,… quién coño sea, es cruel y me está puteando. ¿Por qué ha tenido que pasar esto segundo hoy? Con lo bien que yo estaba con la única ilusión de ser humano y dormir, con lo bien que yo estaba con su canción recién acabada pensando en que solo es un cuento inventado por mí. Y aun sigo pensándolo, pero es que cuando me siento en esta mesa y Nicanor me sirve otro whisky solo, con dos peces de hielo, solo hago recordar lo que no debo. Menuda gilipollez, menudo idiota estoy hecho por usar mi imaginación y mi memoria en estos menesteres, con lo bien que se debe vivir siendo tonto.

O lo bien que se debe vivir con la flor en el culo, con los regalos de los dioses, con la sensación de vacío, pero relleno de todo aquello que importa. Al final el vacío es otro cuento mas que solo nos lo creemos los que vamos por la vida de listos sin ver como es la realidad, o siendo tan listos que falseamos la vida a favor de una alegría fingida. Y yo ya he llegado a consolarme con el “al menos estoy vivo” y con pensar en lo bello que son los árboles, en los pájaros, en todo lo que me rodea, en como sería mi vida sin mi, y al final me consuelo porque quiero, porque el mundo siempre puede ser peor (aunque a veces le recuerdo a la vida que podría se mucho mejor).

Tres cosas hay en la vida, que son: salud, dinero y amor. Lo primero es lo que me mantiene vivo para seguir viéndolo todo negativo. Lo segundo y la manera de obtenerlo es un continuo tormento que me hace sentir el fracaso en los labios de cada instante. Lo tercero… solo me hace falta ella.

domingo, 8 de julio de 2007

Que se llama Soledad

Si recurrimos al libro de tópicos de los mas grandes temores y miedos de la humanidad, supongo que la muerte se lleva el número uno en el top durante muchas semanas consecutivas, quizás todas. No obstante, y a pesar de ser la mas repetida en encuestas del propio ego de cada uno y en encuestas de la calle, existen otros grandes miedos que han rellenado páginas y páginas de vidas anónimas, sobre todo, y de pensadores, escritores,… famosos. Como existen tantos, vamos al grano y hablaremos de uno al que quiero referirme: la soledad.

Desde tiempos inmemorables, el ser humano ha tenido miedo a la soledad, al vacío que se siente cuando uno mira a su alrededor y no encuentra mas que aire. Tal vez sea ese sobrante de aire el que provoque una claustrofobia dentro de la misma cabeza, de forma que va absorbiendo toda la esencia que uno puede tener y provocando una sensación tan nihilista como inquietante.

La necesidad de la compañía de otros seres similares a nosotros se convierte en un imperativo que sobrevive a los años y a las épocas y, aunque a día de hoy sea casi imposible quedarte solo en un sentido literario, el significado de soledad cobra una mayor magnitud para el empobrecimiento del alma. Con otras palabras, no hay nada peor que sentirse solo estando rodeado de gente.

Cuando en una fría, aunque calurosa, cueva, sucia y austera, te encuentras rodeado de gente a la que no conoces y gente a la que crees conocer, pero que no son mas que parte del conjunto de sombras que se reflejan en las paredes de dicho lugar, la sensación de soledad es inevitable. Mirando en todas direcciones se puede comprobar como existe una luz al final de un largo pasillo plagado de obstáculos, obstáculos que forman parte de esa parte sombría y aparente de la que quizás hablaba Platón con su cueva, no tan distinta a la mía. La única pega es que el sol de Platón era magnífico, el estadio más supremo de su historia, mientras que el mío solo lleva a una nueva metáfora que quizás algún día me atreva a relatar.

Y ya que meto a Platón en todo esto, pues sigamos refiriéndolo para seguir. Entiendo que la soledad de la que hablo podría ser como andar encadenado con vete tu a saber que tipo de cadena real o imaginaria en el fondo de una cueva, donde solo se ven las sombras proyectadas en la pared. No podemos volvernos, no podemos ver que objetos son los que producen esas sombras en la pares, sombras que lo son todo para mí desde mi condición de encadenado. Y veo como de la oscuridad aparecen otros ex encadenados que trepan la ladera con soltura y mucha suerte. Y no hartos con las sombras que se reflejaban en la pared, ellos también las reflejan, corren a la gran luz y vuelven en silencio al interior de la cueva, callados, pero gritando lo bien que se sienten al haberlo conseguido y lo tonto que puedo llegar a ser por no haber descubierto la verdad aun.

En muchas ocasiones, dejo de escuchar voces aquí abajo, no se, supongo que soy el único que queda encadenado, el único que no puede agarrar ningún objeto con sus manos ni ver esa gran luz de la que hablan todos y debe conformarse con sombras, con reflejos, con imágenes de lo que son, pero sin serlos. Un mundo falseado que no tengo mas cojones que vivir, por necesidad, porque es el único que tengo. Algún día tal vez…

domingo, 24 de junio de 2007

Con la brújula rota

Siempre que intento (y recalco lo de “intento”) generar un blog a partir de mis ideas, mis ilusiones, mis propósitos y de mi mismo, intento que no se parezca en nada a los blogs que conozco o a cualquier web o ente público. Me gustaría que todo fuera distinto en mi pequeño universo virtual, me gustaría que fuese todo tan original que deslumbrara solo por su “físico”, solo por su apariencia… pero es algo tan complicado de conseguir, que supone tener ideas, ilusiones, propósitos y personalidad.

Quizás en otro momento si que podría ser poseedor de esas cualidades, o quizás pudiera aparentar o creer tenerlas y tirar “palante”, pero hoy no. Hoy no me siento ilusionado ni creativo como para empezar un blog, hoy no me siento capaz de mantenerlo y de llenarlo con contenidos interesantes pero, sin embargo, me gustaría hacerlo. Solo eso me lleva a crearlo.

No tengo ni idea de cómo empezarlo, supongo que con esto que ahora puede que estés leyendo es suficiente y puedo darme por satisfecho, y mucho menos tengo idea de cómo continuarlo. Por este motivo, simplemente me dejaré llevar, a pesar de tener cosas congeladas en mi frigorífico, prefiero no tener que sacarlas, prefiero que este puesto de pescado tenga ejemplares tan frescos que se retuerzan dando coletadas y manchando las blusas y bolsos de las “marías” que van a comprar.

Y la causa de todo esto es la misma que me lleva a sentirme tan vacío, la desidia por disfrutar una vida que veo como pasa poco a poco y sin sentido. Tener como objetivo el final del día es una empresa muy triste en el negocio de la vida.

Sinceramente, no espero que nadie lea esto y mucho menos que se incremente el contador de comentarios, se que no lo hará, pero me reitero en mi idea de que me apetece hacerlo.


Como ya son las 23:24, creo que mi objetivo de llegar a la noche está cumplido. Espero que mañana pueda arreglar el imán de mi brújula y pueda indicarme como llegar a ese sitio reservado para mí.