Otro mas, otro punto de inflexión en esta delgada línea a la que yo suelo llamar, por cuestiones sentimentales y de apego, vida.
Tarde o temprano (mas bien temprano) tenía que llegar el momento de la verdad. Solo entonces iba a decidirse cuanto vale mi autoestima, cual sería la pendiente que me llevaría al cielo o me dejaría arder en los infiernos y, como siempre, ha sucedido lo segundo, así que toca remar contracorriente, toca escalar con pies punteras, toca olvidar y apuntalar nuevamente.
¿Cuánto soporta un edificio en ruinas? Los buenos consejos y los halagos hacen que no desluzca tanto la fachada, aunque fuera solo durante 10 minutos, el tiempo de buscar refugio y sentirse nuevamente en la cómoda fatalidad del hogar. ¡¡¡Mas puntales, por favor!!!
En realidad lo he sabido llevar bien, la cosa no ha estado tan mala como en anteriores ediciones. Lo malo el resultado… el resultado y lo que está por llegar. Las largas tardes de cielos cubiertos de nubes, las fuertes tormentas que cubren el suelo de lánguidas gotas que embarran el piso, las noches de insomnio pensando en lo que pudo ser y nunca será, en la perfecta imperfección que ha calado en este humilde y negruzco corazón, tan inocente como un niño, tan inexperto como un adolescente.
Me he creído promesas de oasis, me prometes una orilla, todo a regañadientes, pero yo estoy seguro de que delante mía solo existen dunas y olas, olas y dunas, para hartar, para aburrir, para amargar. No habrá segundas partes, ya me lo has dicho, solo querías probar, aparecer como si nada a riesgo de provocar caricias llenas de pasión y de miedo. ¡Segundas partes siempre fueron buenas! Hazme caso, pero se que me ignorarás, que la avanzada red de comunicaciones se convertirá en una agujereada retícula que hará coincidir sus erráticos agujeros con mi ilusión.
El mundo es un circo y yo soy el payaso. “¡¡Señoras y señores!! Una vez mas, en pista central, el señor payaso… ríase la vida de él”
sábado, 30 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
Abonado al fracaso
No me salto ni una sola de las citas con él.
Cada paso que doy en esta vida contempla unas altas dosis de esta sustancia indeseablemente adictiva que se pega a los glóbulos rojos como si de un fuerte adhesivo de tratara.
Hoy he vuelto a sentirlo de cerca.
Se materializa en rostros jóvenes, en bellas facciones, en profundidades de iris y córneas que forman un paraíso adornado con unos arco iris que se que no me duran mas que el momento de pestañear. Otra veces se manifiesta en defectos, en disparos erráticos que normalmente hieren al inocente que pasa mas cerca del lugar del atentado, aunque ese inocente siempre sea yo.
En la soledad y austeridad de mi riqueza me da por pensar si la política de formateo mental es correcta o no, si quizás debería volver a desafiar a las leyes de la sociedad o si en cambio debería seguir contentándome con mi estabilidad hipócrita. Ella es la que me hace creer que todo debe ir bien, que todo saldrá bien, la que me miente mas que me habla y me ciega para que no pueda observar la puta realidad, que desfila ante mis ojos (abiertos en la vida o cerrados en el sueño) y me manda mensajes subliminales indicándome que el camino es único, aunque sea un calvario y una muerte garantizada.
Estoy seguro de que soy un cobarde, un desgraciado, un chiste de la ley de selección natural. Estoy seguro, también, de que haga lo que haga, pase lo que pase, mi felicidad depende de mi dependiente independencia. Estoy seguro, hoy mas que nunca, de que estoy abonado al fracaso mas simple e integrado de la raza humana.
Cada paso que doy en esta vida contempla unas altas dosis de esta sustancia indeseablemente adictiva que se pega a los glóbulos rojos como si de un fuerte adhesivo de tratara.
Hoy he vuelto a sentirlo de cerca.
Se materializa en rostros jóvenes, en bellas facciones, en profundidades de iris y córneas que forman un paraíso adornado con unos arco iris que se que no me duran mas que el momento de pestañear. Otra veces se manifiesta en defectos, en disparos erráticos que normalmente hieren al inocente que pasa mas cerca del lugar del atentado, aunque ese inocente siempre sea yo.
En la soledad y austeridad de mi riqueza me da por pensar si la política de formateo mental es correcta o no, si quizás debería volver a desafiar a las leyes de la sociedad o si en cambio debería seguir contentándome con mi estabilidad hipócrita. Ella es la que me hace creer que todo debe ir bien, que todo saldrá bien, la que me miente mas que me habla y me ciega para que no pueda observar la puta realidad, que desfila ante mis ojos (abiertos en la vida o cerrados en el sueño) y me manda mensajes subliminales indicándome que el camino es único, aunque sea un calvario y una muerte garantizada.
Estoy seguro de que soy un cobarde, un desgraciado, un chiste de la ley de selección natural. Estoy seguro, también, de que haga lo que haga, pase lo que pase, mi felicidad depende de mi dependiente independencia. Estoy seguro, hoy mas que nunca, de que estoy abonado al fracaso mas simple e integrado de la raza humana.
lunes, 11 de mayo de 2009
Bajo reformas
Todo mundo se estructura en base a un complejo y a la vez sencillo sistema de apoyos y cariños.
Como toda estructura, un terremoto puede llegar a derribarlas en un momento determinado de su existencia. Los terremotos no solo tienen lugar en un espacio concreto del mundo sino que pueden ser simples momentos temporales que pueden dar un vuelco a todo lo conocido actualmente.
Cuando a esa estructura empiezas a quitarle apoyos, el conjunto se tambalea e incluso se derrumba, por lo que hay que apuntalarla para evitar males mayores.
Yo apuntalo mi corazón hoy a base de golpes en el hipotálamo. Gotas y gotas de diferentes conjuntos químicos se agolpan en mi memoria para hacerme olvidar que un día tuve predilección por morirme por quién no debería poder vivir, por quién jamás podré tener, a ese león salvaje que puede herirme a mi mas que yo quererlo a él. Cada dedicatoria que te hago flota con burbujas de un aire que poco a poco deja de inundar mis pulmones.
También apuntalo el sentido común que me une con el mundo. Esos lazos estrechos que hacen que yo no sea una partícula independiente que se mueve de manera aleatoria, sino que mi movimiento se vea implicado en un sistema de ecuaciones con miles de incógnitas. Tantas incógnitas que la incertidumbre es la única respuesta, que no solución. Hoy, precisamente, cada palo se convierte en una “x”, una “y”, una “z”,…
Apuntalo mi sistema imaginativo para que no se desvíe allí por donde no debería caminar. Prefiero usar la imaginación de otros como alimento mental, como forma de que mi mente no sienta el hambre que puede saciar inventado historias de ciencia-ficción que solo llevan a que los propios puntales que coloco se precipiten al vacío y arrastren mi estructura mental en una caída libre, quizás sin fondo.
Lo mejor que puedo hacer es vivir con piloto automático, pensando únicamente en que mi rumbo no cambie demasiado en la ruta del bienestar que me permita vivir con una felicidad mínima, aunque sea fingida.
El objetivo es mirar hacia delante y dejar detrás lo que debió olvidarse y no ser recordado.
Como toda estructura, un terremoto puede llegar a derribarlas en un momento determinado de su existencia. Los terremotos no solo tienen lugar en un espacio concreto del mundo sino que pueden ser simples momentos temporales que pueden dar un vuelco a todo lo conocido actualmente.
Cuando a esa estructura empiezas a quitarle apoyos, el conjunto se tambalea e incluso se derrumba, por lo que hay que apuntalarla para evitar males mayores.
Yo apuntalo mi corazón hoy a base de golpes en el hipotálamo. Gotas y gotas de diferentes conjuntos químicos se agolpan en mi memoria para hacerme olvidar que un día tuve predilección por morirme por quién no debería poder vivir, por quién jamás podré tener, a ese león salvaje que puede herirme a mi mas que yo quererlo a él. Cada dedicatoria que te hago flota con burbujas de un aire que poco a poco deja de inundar mis pulmones.
También apuntalo el sentido común que me une con el mundo. Esos lazos estrechos que hacen que yo no sea una partícula independiente que se mueve de manera aleatoria, sino que mi movimiento se vea implicado en un sistema de ecuaciones con miles de incógnitas. Tantas incógnitas que la incertidumbre es la única respuesta, que no solución. Hoy, precisamente, cada palo se convierte en una “x”, una “y”, una “z”,…
Apuntalo mi sistema imaginativo para que no se desvíe allí por donde no debería caminar. Prefiero usar la imaginación de otros como alimento mental, como forma de que mi mente no sienta el hambre que puede saciar inventado historias de ciencia-ficción que solo llevan a que los propios puntales que coloco se precipiten al vacío y arrastren mi estructura mental en una caída libre, quizás sin fondo.
Lo mejor que puedo hacer es vivir con piloto automático, pensando únicamente en que mi rumbo no cambie demasiado en la ruta del bienestar que me permita vivir con una felicidad mínima, aunque sea fingida.
El objetivo es mirar hacia delante y dejar detrás lo que debió olvidarse y no ser recordado.
martes, 5 de mayo de 2009
Despertar
sábado, 25 de abril de 2009
Invertir en sonrisas
Pasamos tiempos de crisis.
Así que mis sentidos se marchan a buscar otros senderos por los que pasear felizmente, olvidando los sinsabores amargos que el destino y el azar traen por sí solos.
Uno de esos senderos discurre junto a un camino de baldosas amarillas por el que camina una chica, de botas nuevas y rojísimas, saltando y tarareando.
Parece una niña metida en el cuerpo de una pequeña mujer que mira fijamente a los ojos de su nuevo compañero caminante. Lo saluda, le deja rozar su suave mano, pero luego le impide acariciarla mostrando una constante sonrisa.
En estos momentos en los que caminar en sueños es nuestra única ocupación, lo mejor que podemos hacer es invertir en sonrisas.
¿Piensas que no me cuesta? ¿Piensas que no me es difícil ser un payaso?
Al final todo lo que hago es una jornada laboral de principio a fin para recibir el mísero sueldazo de una de tus sonrisas. Me queda la pena de mirar desde la grada, sin poder bajar al césped de tu piel, pero con verlo y disfrutarlo me es suficiente… por el momento.
¿Cómo acabará todo esto? Ojala alguien me diera alguna pista para poder decidir si seguir o si frenar, si lanzarme a la piscina o primero meter tímidamente el dedo gordo del pie derecho para comprobar la temperatura del agua.
Invertir en una de tus sonrisas es motivo suficiente para llevarme los días muertos soñando con los días vivos, días que sobreviven lastimosamente gracias a un par de horas de oxígeno que se dedican a mantener al paciente en el simple y odioso estado de “estable”.
Vaya, otra moneda significativa. Con esta ya tengo para poder pagar otra de esas medias lunas que me están manteniendo vivo en esta muerte.
Así que mis sentidos se marchan a buscar otros senderos por los que pasear felizmente, olvidando los sinsabores amargos que el destino y el azar traen por sí solos.
Uno de esos senderos discurre junto a un camino de baldosas amarillas por el que camina una chica, de botas nuevas y rojísimas, saltando y tarareando.
Parece una niña metida en el cuerpo de una pequeña mujer que mira fijamente a los ojos de su nuevo compañero caminante. Lo saluda, le deja rozar su suave mano, pero luego le impide acariciarla mostrando una constante sonrisa.
En estos momentos en los que caminar en sueños es nuestra única ocupación, lo mejor que podemos hacer es invertir en sonrisas.
¿Piensas que no me cuesta? ¿Piensas que no me es difícil ser un payaso?
Al final todo lo que hago es una jornada laboral de principio a fin para recibir el mísero sueldazo de una de tus sonrisas. Me queda la pena de mirar desde la grada, sin poder bajar al césped de tu piel, pero con verlo y disfrutarlo me es suficiente… por el momento.
¿Cómo acabará todo esto? Ojala alguien me diera alguna pista para poder decidir si seguir o si frenar, si lanzarme a la piscina o primero meter tímidamente el dedo gordo del pie derecho para comprobar la temperatura del agua.
Invertir en una de tus sonrisas es motivo suficiente para llevarme los días muertos soñando con los días vivos, días que sobreviven lastimosamente gracias a un par de horas de oxígeno que se dedican a mantener al paciente en el simple y odioso estado de “estable”.
Vaya, otra moneda significativa. Con esta ya tengo para poder pagar otra de esas medias lunas que me están manteniendo vivo en esta muerte.
lunes, 30 de marzo de 2009
La Semana Santa

Vaya hombre, ya llega la Semana Santa.
Volvemos a las procesiones, volvemos al expansible olor a incienso que ocupa cada uno de los rincones de la ciudad, al chirrido de los zapatos y las ruedas de los coches al patinar sobre la cera adherida al piso, a los trajes de chaqueta y los vestidos elegantes. Sin lugar a dudas, la Semana Santa es todo un evento social.
Fue creada por motivos meramente religiosos. Cuando esta gran urbe no alcanzaba mas de las dos o tres hectáreas (por decir algo), seguro que las estaciones de penitencia no pasaban del pequeño trono llevado sobre hombros por unos pocos fieles creyentes practicantes que pensaban que era todo un honor el que sus dolores fueran provocados para hacer posible que el muñequito de turno se paseara por las calles jerezanas.
Hoy todo ha cambiado. Convertidas en clubes sociales y centros específicos de negocio, las hermandades se han convertido en auténticas potencias de los mundillos económicos, sociales y políticos de la comunidad jerezana (en este concreto). La religión y la creencia brillan por la ausencia que se cubre con quilates y mas quilates adornando las cabezas de las vírgenes o contrachapados y llamadores del oro mas amarillo que la madre naturaleza ha sido capaz de engendrar. Nunca antes se había utilizado de una manera tan sutil a una institución religiosa, convirtiéndola en una auténtica “cueva de ladrones”.
Y hablando de tesoros, los que hacen negocio de esta fiesta tradicional. Esos grandes señores cubiertos de pies a cabeza por telas procedentes de las mejores sastrerías. Todo es poco para un “don” como él, fiel seguidor de las buenas costumbres y los valores constructivos durante el 0,019% del año, que es lo que supone una única semana de las 52 con las que cuenta el año. Esa semana no le pega a su mujer, ni estafa a ningún socio, ni deja en la calle a ningún pobre trabajador. “Venga ya, no generalices, que esos serán los menos”. Pero también son los que mayor poder contemplan en un mundo que beatifica el negocio por encima de todo, en un mundo que cobra 30 Euros al pobrecito creyente que piensa que cargando sobre su espalda a una pesada imagen de Jesús lleva a Dios y a la Virgen a lo mas alto de los cielos.
Pero dejemos el mundo oculto para analizar el mundo tangible, el que todos vemos y conocemos por nuestros propios sentidos y nuestras mas cotidianas viviendas. Calles cortadas, aceras ocupadas por palcos y mas palcos, que son mas largos y rojizos con el paso de las anualidades (mas dinero para las arcas). Petición de cobro del impuesto de circulación por las molestias y amenaza de cancelar toda procesión (me hubiese gustado ver hasta donde eran capaces de llegar en esa tentativa impositora y en la negación de culto).
Al final todo es dinero. El mundo existe por y para el. Los que no lo manejamos tenemos que seguir aguantando los caprichos de los potentados caraduras y sus limpiezas de conciencia durante una exclusiva semana en la que los que disfrutamos de las bellezas cotidianas de nuestra ciudad lo tenemos mas crudo que nunca.
sábado, 21 de marzo de 2009
Porque necesito los huevos
“Doctor, mi hermano está loco, piensa que es una gallina.”
“¿Y por qué no lo mete en un manicomio?”
“Pues porque necesito los huevos”
Así acabó una de las historias de amor mas raras del cine.
Coloquialmente, me quedo con la última frase porque es lo que se necesita en muchas ocasiones, no solo para acabar una relación, sino para empezarla.
Carecer de un plan o de una estrategia mas allá del “yo mismo” representa la simplicidad de la autoestima o la complejidad de acorralarse tras las barreras que uno mismo se fabrica, pero de momento se abre un hueco hacia una futura probabilidad. Es cuestión de estadística, “sí o no”, así que hay que tener un gallina lo suficientemente productiva para tratar de conseguir que el “sí” valga mas que el “no”.
Todo esto no es mas que un flagrante arrebato, que un pataleo producido por la sensiblería que puede llegar a formar parte de un subconsciente potencialmente imaginativo entre nauseabundos olores a fracasos que están por llegar en vísperas de una larga noche que dura dos días y medio. Hasta que no llegue el momento esperado no habrá luz ni habrá agua para mitigar la sed.
Mientras tanto, lo reconozco, solo me puedo permitir el lujo de seguir jugando a ser escritor. Érase una vez que se era, un chico humilde y sincero que solo buscaba un lugar y un momento concretos y exactos para estudiar el infinito de un pelo que llegaba desde donde crecían las ideas hasta mas allá de todo sueño. Cada capítulo de esta novela está por escribir, dejando los prólogos para mucho mas tarde de cuando todo acabe, que esperemos no sea pronto.
“¿Y por qué no lo mete en un manicomio?”
“Pues porque necesito los huevos”
Así acabó una de las historias de amor mas raras del cine.
Coloquialmente, me quedo con la última frase porque es lo que se necesita en muchas ocasiones, no solo para acabar una relación, sino para empezarla.
Carecer de un plan o de una estrategia mas allá del “yo mismo” representa la simplicidad de la autoestima o la complejidad de acorralarse tras las barreras que uno mismo se fabrica, pero de momento se abre un hueco hacia una futura probabilidad. Es cuestión de estadística, “sí o no”, así que hay que tener un gallina lo suficientemente productiva para tratar de conseguir que el “sí” valga mas que el “no”.
Todo esto no es mas que un flagrante arrebato, que un pataleo producido por la sensiblería que puede llegar a formar parte de un subconsciente potencialmente imaginativo entre nauseabundos olores a fracasos que están por llegar en vísperas de una larga noche que dura dos días y medio. Hasta que no llegue el momento esperado no habrá luz ni habrá agua para mitigar la sed.
Mientras tanto, lo reconozco, solo me puedo permitir el lujo de seguir jugando a ser escritor. Érase una vez que se era, un chico humilde y sincero que solo buscaba un lugar y un momento concretos y exactos para estudiar el infinito de un pelo que llegaba desde donde crecían las ideas hasta mas allá de todo sueño. Cada capítulo de esta novela está por escribir, dejando los prólogos para mucho mas tarde de cuando todo acabe, que esperemos no sea pronto.
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